La Obra Social de Caja Madrid cierra los centros para mayores por falta de fondos
María Hervás Madrid23 ABR 2012 - 21:56 CET
Desde que María Blanes, de 69
años, descubrió el espacio cultural para mayores Madrid Centro, el pasado mes
de diciembre, no ha habido semana en que haya faltado a sus clases de teatro y
poesía. En el centro, perteneciente a la Obra Social Caja Madrid, Blanes se
recuperaba de la depresión que sufre por la reciente muerte de su marido. Hasta
ahora. La obra social de la entidad bancaria les comunicó la semana pasada que
cerrará la mayor parte de los 25 centros culturales que hay en la Comunidad.
Más de un centenar de jubilados
se congregó ayer por la mañana a las puertas de la oficina de la Obra Social,
en el centro de la capital, para exigir a la entidad que los atendiera y les
explicara por qué a partir del próximo viernes estos lugares de ocio no abrirán
más sus puertas. Aunque el censo no está actualizado, son muchos miles los pensionistas
madrileños que están inscritos a estos espacios.
“Muchos ancianos no sabrán dónde
ir ni qué hacer. Cada cual intentará asociarse a otros centros y se romperá la
red de amistad que hemos entablado durante años”, lamenta Miguel Ángel Ortiz,
asiduo al centro Sur Batán, en el suroeste de la ciudad. Los propios jubilados
han gestionado las actividades a través de una red de voluntariado, de manera
que durante los 40 años que estos espacios han permanecido abiertos, el banco
solo ha intervenido a través de empresas subcontratadas de gestión en la
colocación de un conserje por cada centro y un gestor por cada cinco.
“Nos ha costado mucho tomar esta
decisión”, explicaba ayer José Guirao, coordinador de la Obra Social Caja
Madrid, dos horas después de haberse reunido con una docena de jubilados
para explicarles la situación. “Entendemos que es doloroso pero cuando hay
menos dinero tienes que decidir entre unos programas y otros. Hemos optado por
atender problemas sociales y asistenciales más graves, que afectan a personas
con discapacidad, dependientes, sin hogar”. Caja Madrid destinará 22 millones a
la apertura de 10 centros asistenciales en la Comunidad, con un total de 4.000
plazas. Los centros culturales para mayores suponen un coste anual de diez
millones de euros, y en este contexto Guirao reconoce que no se pueden permitir
el mantenimiento de estos locales. “El presupuesto depende de los beneficios de
la entidad y este año, debido a la reforma financiera, todas las ganancias
deben destinarse a las reservas del banco”, explicaba Guirao.
El mantenimiento de estos locales
tiene un coste anual de 10 millones de euros
Los puntos de encuentro para
jubilados no van a ser los únicos afectados. Las bibliotecas y las escuelas de
idiomas de Caja Madrid instaladas en la Comunidad de Madrid, Castilla La Mancha
y en de Santiago de Compostela también se cerrarán. Con este recorte la Obra
Social ahorrará aproximadamente un 50% del presupuesto.
De los 25 centros para mayores
que hay en la región, solamente cuatro permanecerán abiertos porque se ubican
en sitios donde no hay otros espacios que den cobertura a estas necesidades. La
Obra Social también se ha mostrado dispuesta a ceder gratuitamente el local a los
ayuntamientos afectados siempre y cuando tenga el mismo uso. Torrejón de Ardoz,
Morata de Tajuña o Alcalá de Henares son algunos de los siete consistorios que
se han acogido a esta oferta. El Ayuntamiento de Madrid la ha declinado porque
considera que tiene una infraestructura suficiente, según Guirao.
Otra de las soluciones es la
cesión del local a los inquilinos y que ellos mismos se autogestionen. Mientras
los coordinadores de Madrid Centro debatían ayer por la tarde esta propuesta,
Asunción Gómez, de 86 años, acababa los deberes del taller de memoria. ¿Se
tendrá que olvidar esta anciana de sus clases?
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